por Ramón Ortiz, jefe del Departamento de Desarollo Pedagógico del Centro de Innovación Curricular y Pedagógica de la USS
En relación al tema existe una gran diversidad de afirmaciones y en cada una de ellas subyacen ideas que representan finalmente nuestra concepción de nosotros mismos, de la vida y del mundo. No hay duda que tales ideas tiene un peso relevante a la hora de tomar decisiones, especialmente en el caso de momentos de tanta relevancia para la vida personal como es el de la elección de estudios.
Para complementar, nos referiremos a dos afirmaciones que son muy citadas al efecto. En primer lugar, es muy usual escuchar que “quien elige algo, también pierde algo”. En esta afirmación subyace la idea de que toda elección implica sufrimiento, separación, porque se ve al mundo y a la vida a pedazos. Se olvida que todo está relacionado, que al tomar una opción lo que se hace simplemente es ordenar el mundo de acuerdo a una prioridad, que no se pierde nada, que, al contrario, se gana un lugar desde el cual me puedo parar para vincularme a los demás para vivir y disfrutar juntos lo que hemos determinado hacer y ser.
Por otra parte, frecuentemente escuchamos decir que alguien es profesor, ingeniero, médico, enfermera, etc. Tales expresiones están relacionadas con el concepto de rol. A veces nos acostumbramos a creer que somos lo que hacemos, desde allí, muchas veces subyace la creencia de que una carrera debería satisfacer todas las expectativas de vida de una persona. Ello puede confundir a la hora de elegir qué estudiar, sin embargo, si vemos esta decisión como una oportunidad para decidir el lugar o el quehacer desde donde me interesa relacionarme con el mundo, podemos ver que no estamos dejando nada de lado, ya que siempre podemos ser y hacer siempre mucho más que lo que el rol de una profesión nos exige y, de paso, no le exigimos a ninguna profesión aquello que no posible que nos entregue.
Finalmente, es necesario agregar que en este caso tomar una decisión es sólo el inicio, luego es imprescindible comenzar a ocuparse por esa decisión. Al menos, es necesario revisar en detalle la información con la que se cuenta, conversar sobre las posibles alternativas, estudiar sobre los temas que nos interesan, informarse sobre los que significa el trabajo, el quehacer cotidiano de las profesiones que nos interesa, averiguar sobre las posibilidades y exigencias que ponen los centro de educación y las carreras que nos interesan, tener muy claro lo que hemos hecho, los resultados concretos alcanzados tanto en notas como en los ensayos PSU y reunir toda la información para realizar una postulación que nos dé alternativas, ordenadas de acuerdo a nuestras posibilidades y prioridades.
¿Qué estudiar?: la decisión no lo es todo
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