por Ramón Ortiz, jefe del Departamento de Desarollo Pedagógico del Centro de Innovación Curricular y Pedagógica de la USS
Muchos jóvenes, cuando llega la hora de decidir qué estudiar, no tienen claridad respecto a cuál es la carrera profesional que desean seguir. Al respecto, los especialistas señalan que lo peor es que, muchas veces, cuando nos hallamos enredados y no logramos tomar una decisión, nos paralizamos y no hacemos mucho por salir del estado de perplejidad. Más aún, la paradoja es que tal estado tiene sus ventajas, ya que al no saber o al no tomar una determinación evito hacerme cargo tanto de las opiniones que pudieran generar mi decisión, como de sus posibles resultados. No decidir me permite no perder nada. En afecto, frecuentemente no decidir es también una decisión tomada para aminorar la tensión de la incertidumbre y protegerme del fracaso.
Sin embargo, no saber qué decidir, es siempre algo negativo? Sólo lo es cuando ocurre la paralización.
Qué se puede hacer entonces frente a la indecisión, a la duda, a la paralización? Aquí algunas ideas:
-Lo primero es recurrir al sentido común, aprovechar aquellas experiencias de vida que en algún momento nos ayudaron a solucionar un problema, verbalizar lo que nos ocurre, hablar primero con quienes más confiamos respecto a lo que nos pasa, luego con aquellos que saben, que tienen experiencia y tienen información respecto al tema que nos complica. Aquí pueden estar nuestros amigos, compañeros, padres, nuestros profesores, los orientadores del colegio, especialistas como psicólogos y otros a los que tengamos acceso.
-También es bueno aprovechar lo que nos proporcionan los medios de comunicación, sobre todo internet.
-Otra ayuda imprescindible son los mismos centros de educación superior, que en la mayoría de los casos tienen información y espacios de orientación para los estudiantes.
-Pero por sobre todo, es imprescindible reflexionar y sistematizar permanentemente sobre aquello que vamos conversando, la idea es sentir que se está avanzando, que no es en vano el esfuerzo, asumiendo que no hay definitivamente certezas, que sólo existe alguien que se decide o determina a hacer o ser y ese alguien es cada uno de nosotros.
¿Qué estudiar?: sólo sé que no lo sé
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Ramón, el artículo muestra la realidad de tantos jóvenes que necesitan socializar lo que les sucede a la hora de comenzar a enfrentarse a sus decisiones de tipo vocacional. Comparto plenamente contigo las sugerencias que mencionas, porque cada una de ellas enfatizan en la comunicación. a mi parecer ese es uno de los caminos más efectivos para aclarar dudas, plantear inquietudes que son esperables en los jóvenes que están decidiendo su continuidad de estudios.
Un buen inicio para que se atrevan a dialogar y reflexionar con sus profesores, padres, orientadores y algunos profesionales que pudiesen darles algunas orientaciones desde su experiencia y/o especialidad.
Muchas gracias por invitar a no paralizarse frente a la indecisiòn, el temor es una oportunidad para aceptar un nuevo desafío.
Marcela