por Loreto Werlinger, directora Terapia Ocupacional, Concepción
Esta vez quisiera contarles como fue que empecé a trabajar.
Después de recibir mi título (U. de Chile, Santiago) volví a Concepción, con la esperanza de trabajar en el área de la salud mental, pero era verano y no tenía mucho apuro por empezar. Un día, alguien que conocía me comentó acerca de un llamado a concurso para llenar cargos en el Servicio de Salud. Postulé, quedé seleccionada y fui contratada para trabajar en el Hospital de Cirugía Infantil y Ortopedia (hoy no existe).
No era precisamente lo que esperaba hacer pero igualmente me entusiasmó la idea. Cuando llegué, me encontré con una compañera de la U con la que trabajaría.
El problema es que no teníamos con qué. Sólo teníamos la sala, con muebles que habían quedado desde que otra terapeuta había trabajado allí, por corto tiempo. No teníamos con qué hacer actividades y nadie sabía qué hacíamos, así es que la primera tarea fue dar a conocer nuestra labor y que entendieran que nuestra sala no era una guardería a la que podían llevar a los niños cuando estaban aburridos.
Fue algo complicado al comienzo, pero después logramos que reconocieran nuestro trabajo, el que además era muy motivante y gratificante, lo que hizo que trabajara allí durante 12 años, antes de partir a una aventura distinta, que es otro tema...





