Deporte: ¿Especialización precoz vs. Iniciación Temprana?

por Mg. Cristián Luarte Rocha, Director Pedagogía en Educación Física, Talcahuano

 



Si el deporte es o no un fenómeno sociocultural es punto de análisis y discusión permanente. Con el paso del tiempo, son más las personas que están entendiendo que la primera y quizás, la más fuerte motivación en un niño frente al deporte es la “necesidad de descubrir el movimiento”, que en un principio debe tener un carácter lúdico, para más tarde, estar preparado funcionalmente para la competencia. Progresivamente debemos convencernos de que las acciones motrices son “actos inteligentes” que implican mecanismos de percepción, decisión y ejecución. Las situaciones de aprendizaje deben dirigirse a mejorar cada uno de estos aspectos dentro un marco de juego global.  

En reiteradas ocasiones se ha demostrado que el especializar precozmente a los niños siguiendo procedimientos analíticos de aprendizaje, provoca rendimiento motor a corto plazo, pero…. ¿es lo que necesitamos?. Sin duda, no estamos preparados para los procesos a mediano y largo plazo y lo que es peor no sabemos qué hacer, producto de ello, las prácticas deportivas de los adultos, se replican en los niños, es decir, el mismo entrenamiento en miniatura. 

Cuesta entender que el juego es la mejor manera de incidir en su capacidad de aprendizaje, ya que para el niño la actividad deportiva no es una forma de vida, sino la espontánea manifestación de una acción lúdica. No debemos olvidar que los juegos son una de las manifestaciones más importantes de la vida infantil siendo analizado desde diferentes perspectivas y en todas ellas destacan su gran valor educativo. Debemos inculcar una corriente sociomotora, todos queremos ganar y darle triunfos a nuestro país, para ello, debemos respetar el desarrollo biológico con principios pedagógicos, sólo así, tendremos en la etapa adulta, deportistas íntegros y equipados con factores psicomotores y cualidades físicas o biocinéticas (fuerza, resistencia, velocidad, potencia) preparados para la competencia. Por ahora debemos conformarnos con tener campeones en menores, pero... ¿qué sucede con ese promisorio deportista en el futuro?, ¿cuántas jóvenes promesas hemos tenido a lo largo de nuestra historia? 

A la luz de este planteamiento, existe la necesidad de fomentar una Pedagogía de Deporte, sobre la base de que todo lo que suponga desviar la intencionalidad educativo-formativa que debe predecir la actividad deportiva en el niño, debe ser rechazado, así como todo lo que atente contra su libertad. 

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