Qué se entiende por Calidad de Educación

Por Prof. Ricardo González, pedagogía en Matemática y Computación, Concepción

 



   Cada vez que nos acercamos a procesos de evaluación nacional ya sea SIMCE o PSU, surge el tema de la Calidad de la Educación en Chile. A continuación se presentan diversas formas de entender la calidad de educación. A partir de lo planteado por el columnista Manuel Fernández Bolvarán, analiza la calidad de la educación en términos estrictamente cuantitativos y amparado bajo la mirada de los resultados entregados por el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, se puede establecer que la concepciones de calidad subyacente son:

   1. Calidad como mejoramiento, en el entendido que la movilidad de los resultados es determinada como uno de los factores relevantes del análisis que obliga a realizar una medición de corte longitudinal para presentar tendencias o niveles sostenidos en el tiempo, lo que es ratificado por la opinión del Director de MideUC, Jorge Manzi.
   2. Se visualiza además la calidad como excelencia, debido a la mirada engarzada entre aspectos de desempeño y su relevancia en los niveles de aceptación y distinción que hacen los potenciales apoderados al establecer una jerarquía por resultados de los colegios, en directa relación con la percepción de que a mayor puntaje se colige mayor calidad y por esto sinónimo de excelencia.
   3. Por otra parte se visualiza el concepto de calidad como control, desde la mirada de los interesados en cautelar los verdaderos efectos de las políticas implementadas (a nivel de apoderados en cada establecimiento, en el interior del mismo, a nivel de segmentos socioeconómico donde se jerarquiza y se prestigian los mejores resultados y a nivel de Ministerio como herramienta de control y retroalimentación.
   4. Por último se visualiza en forma indirecta la calidad como transformación, en el entendido que se hace hincapié en la importancia y en la incidencia que tiene tanto el nivel de dependencia del establecimiento como el nivel socioeconómico al cual pertenecen, evidenciando la necesidad de al menos analizar tal situación y revertirla (en lo referido al impacto negativo en los resultados en la medida que se desciende en la escala socioeconómica).


   Así es posible identificar algunas variables que inciden directamente con la calidad de la educación, entre ellas se destacan: el tipo de colegio de acuerdo a su tipo de dependencia; el nivel socioeconómico y nivel de ingreso de los padres; el contexto sociogeográfico de los alumnos y sus familias; y por último la estabilidad en el tiempo de los resultados alcanzados por los colegios.

      El conflicto se hace evidente en la medida que la inequidad prevalece en educación en cuanto a los resultados del SIMCE, que se correlacionan con aspectos de la calidad de los colegios (existe inevitablemente una correlación muy alta) y en la medida que las comparaciones de acuerdo al tipo de dependencia o de ingresos de los padres o de nivel socioeconómico se acrecientan las diferencias se hacen mayores.

      El desafío está en replicar aquellos elementos de gestión, perfeccionamiento de profesores con sus respectivos incentivos, mecanismos de control, incentivar la innovación en aspectos pedagógicos fruto de lo anterior y generar las condiciones que sean replicables en cuanto al apoyo profesional de expertos psicopedagogos, psicólogos u otros e incorporar a la comunidad para que con una mirada conjunta se acerquen los objetivos institucionales y se proyecte a las familias a través de los alumnos como agentes de cambio, movilidad social, y aportar con los medios tecnológicos para replicar las experiencias exitosas, incrementar las pasantías de los profesores, a estos establecimientos, etcétera.

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